El ácaro blanco: crece su presencia en hortalizas

El impacto de los ácaros fitófagos como plagas agrícolas ha crecido en la agricultura. De organismos pocos conocidos, presentes en muchos cultivos, pero de importancia secundaria, en los últimos años se han convertido en plagas extremadamente dañinas. Esto ha obligado a tomar medidas para su combate.

Existe un consenso: los ácaros fitófagos son plagas inducidas, resultado de  la aplicación de insecticidas organoclorados  y organofosforados. Sin embargo, no existe el mismo acuerdo en cuanto al mecanismo preciso que ha originado el aumento en sus poblaciones. Acaso la explicación más aceptable es por el uso indiscriminado de insecticidas de amplio espectro; estos eliminaron a los enemigos naturales y dejó al campo libre a estos ácaros para aumentar sus poblaciones.

El ácaro blanco (Polyphagotarsonemus latus) recibe también el nombre común de ácaro del chile, ácaro ancho, ácaro tropical y ácaro amarillo.

Este ácaro-plaga afecta al cultivo de pimiento o chile bell, pero también son susceptibles el tomate y el pepino de invernadero. Asimismo, daña a cítricos, pepino, frijol, tomatillo, berenjena, papa, tomate, calabaza, melón, guayaba, entre otras.

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El ácaro blanco, una nueva amenaza fitosanitaria en hortalizas.

Daños

Las ninfas y adultos se alimentan al raspar y succionar los fluidos que brotan de las hojas dañadas y, como consecuencia de su alimentación, las hojas se enrollan hacia abajo por los bordes, mientras las nervaduras principales sufren una contracción permaneciendo totalmente deformadas y coriáceas como si fueran afectadas por productos hormonales. Cuando el daño es muy severo, los brotes tiernos detienen su crecimiento o dan lugar a hojas deformes y las plantas dejan de crecer: permanecen achaparradas sin recuperarse.

El ácaro blanco es difícil de detectar: usualmente se alimenta del envés de las hojas, causa distorsión y decoloración de las flores, además de daños fuertes en frutos.

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Daños muy severos en frutos de pepino persa por ácaro blanco.

El daño más importante ocurre en los frutos, al permanecer pequeños, deformes, con manchas oscuras y ásperas. En invernaderos de producción, las plantas severamente dañadas son saneadas para que los focos iniciales no se generalicen en el invernadero.

Una densidad de cinco ácaros por planta joven puede causar daños muy severos, baja producción de frutos por planta y menor peso de frutos. En ataques severos produce la pérdida total de la lámina y se observa la muerte descendente en las plantas.

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Daños de ácaro blanco en chile bell.

 Muestreos

Es recomendable practicar los monitoreos desde la primera fase de desarrollo (plántulas) para detectar la presencia del ácaro, o sea desde el invernadero de plántulas, y continuar con los muestreos en los invernaderos de producción.

 

Estrategias para el manejo

Para el manejo integrado del ácaro blanco es fundamental destruir los residuos de cosecha (socas), así como la eliminación de malezas hospederas en el cultivo y alrededor de las áreas de producción.

 

Manejo biológico

Esta especie cuenta con enemigos naturales que regulan su población en cultivos protegidos y campo abierto. Algunas especies depredadoras son: Amblyseius swirski, Metaseiulus occidentalis, Neoseiulus californicus, Typhlodromus rickeri, Amblyseius largoensis, Stethorus punctillum, Orius sp y Chrysopa sp.

Además, se reporta al hongo entomopatógeno Hirsutella thompsonii como un efectivo agente de control sobre este ácaro.

 

Manejo químico

Los acaricidas más eficientes contra esta especie son:

  • Abamectina 500 cm3/ha
  • Spiromesifen cm3/ha
  • Dicofol 1.0-1.5 L/ha
  • Clorfenapir 300 cm3/ha
  • Aceite de Neem 500 cm3 + aceite de canela 500 cm3/ha
  • Azufre 400-800 g/ha
  • Aceite parafínico 500 cm3– 1.0 L/ha
  • Bacillus thuringuiensis (cepa 13).

 

Conclusiones

Es clave evitar la aplicación de insecticidas de amplio espectro sobre otras especies de insectos-plaga y que indirectamente eliminan a la fauna auxiliar que regulan las poblaciones del ácaro blanco.

Para el manejo de esta especie, los tratamientos de acaricidas  se deben de realizar desde el invernadero de plántula y continuar en los invernaderos y casa sombra de producción.

Por lo corta duración del ciclo de vida del ácaro blanco, se recomienda realizar dos tratamientos con un intervalo de cinco días aproximadamente.

Las instalaciones de producción de plántula, deben estar herméticamente protegidas por mallas antiáfidos, para evitar la introducción de vectores, principalmente Bemisia tabaci, con el fin de evitar la asociación forética entre mosquita blanca y ácaro blanco: este último es transportado por la primera.

Es recomendable implementar un sistema de Manejo Integrado de Plagas (MIP) contra esta especie y considerar lo siguiente:

  • Eliminación de hospederas
  • Destrucción de socas
  • Saneamiento de focos iniciales de infestación
  • Liberación de enemigos naturales
  • Aplicación de productos biorracionales y acaricidas específicos

 

Carlos Bernal Ruiz, estudios de maestría

en ciencias y asesor independiente.