Inocuidad alimentaria: Proponen reducir riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos

Uno de los principales factores que provocan la pérdida de la inocuidad son las Enfermedades Transmitidas por los Alimentos (ETA). Estas son originadas por la ingestión de alimentos, incluida el agua, que contiene agentes perjudiciales para la salud del consumidor individual o en grupos de población, afirmó el Dr. Cristóbal Chaidez Quiroz, en el marco del Congreso Nacional de Fitosanidad e Inocuidad en Hortalizas, organizado del 20 al 22 de agosto de 2014, en Culiacán, Sinaloa, México.

El Director del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) Unidad Culiacán manifestó que las ETA constituyen un problema mundial: en las últimas décadas se ha complicado por factores asociados a cambios globales, como el crecimiento de la población, la pobreza, la urbanización en los países subdesarrollados, la aparición de nuevos agentes causantes o nuevos mutantes con una mayor capacidad de causar enfermedades. .

Algunas estrategias para reducir los riesgos de Enfermedades Transmitidas por Alimentos, puntualizó Chaidez Quiroz, son las siguientes:

  1. Establecer programas de control de calidad e inocuidad regional y nacional.

Recordó que en México, la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria(SENASICA), puso en marcha desde el 2001 programas voluntarios de inocuidad, mediante la implementación de Buenas Prácticas de Producción en unidades de producción primaria y de Buenas Prácticas de Manufactura en establecimientos que procesan alimentos para consumo humano. Sin embargo, afirmó el consultor experto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO) en inocuidad alimentaria, es necesario establecer un reglamento general para la implementación de estos programas de manera formal: hasta la fecha continúan siendo de carácter voluntario, advirtió.

  1. Implementar programas educativos a la población sobre los peligros de los microorganismos en los alimentos. Es primordial, para el control de las enfermedades transmitidas por alimentos, una coordinación efectiva entre los diferentes actores de la comunicación, exhortó el especialista. Es indispensable que difundan este concepto a partir de información adecuada y oportuna en los diferentes ámbitos de la población.

3. Desarrollar estrategias nacionales para homogeneizar actividades en los laboratorios de detección de las ETA. Se debe desarrollar e implementar servicios de identificación y caracterización de contaminantes en alimentos. Una vez que sea posible identificar los principales agentes involucrados con las ETA, se podrá incluir este padecimiento en el Sistema de Vigilancia Epidemiológico que actualmente existe en México, propuso el también catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Se tendrá que desarrollar e implementar un sistema regional y nacional para mejorar la vigilancia de las enfermedades transmitidas por los alimentos y de los brotes asociados. Actualmente, dijo, solo se cuenta con información dispersa en publicaciones científicas acerca de los brotes epidemiológicos por ETA y estas notificaciones, seguramente, constituyen solo la “punta del iceberg”; la parte oculta está constituida por la carga de la enfermedad en la población general.

Es clave, agregó, contar con sistemas de vigilancia activa, basados en identificación de los agentes por análisis de laboratorio, que -sumados a estudios de campo, métodos de evaluación de riesgo y procesos de modelamiento epidemiológico- permitan estimar el riesgo microbiano al que la poblacion de Mexico puede estar expuesta.

Como estudioso de la materia, el Dr. Chaidez Quiroz ha evaluado los diferentes factores que permiten el desarrollo y sobrevivencia de los microorganismos en los alimentos. Actualmente estudia la valoración del riesgo de contaminación e infección en el agua.

4. Proponer proyectos regionales y nacionales de investigación. Para mantener o incrementar la competitividad en los mercados, Sinaloa deberá mejorar su nivel tecnológico en el sector agropecuario. Una de las recomendaciones fundamentales es que en la entidad, se deberá aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación, tanto pública como privada. Además, finalizó en su exposición, se podría promover el sistema de investigación orientado más a la innovación tecnológica que permita agregarle valor a la producción primaria.